Si supiéseis la de meses y años que llevo dándole vueltas a la cabeza con lo de pintar muebles,…
Para quien ande perdidillo, os cuento, allá por el 2017, servidora dejó su trabajo fijo para ponerse a pintar muebles.
La loca Pitres, con dos niñas gemelas recién nacidas comenzó a pintar muebles y a subirlos a redes sociales, y al año siguiente dejó su trabajo porque no podía más con esto de elegir entre trabajo y familia.
Total, resumiendo mucho mucho, muchísimo, que me puse a pintar muebles, a llamarme clientas y que fue un no parar durante 3 años. Pero un no parar. Yo era feliz, las clientas felices, mi familia feliz, esto era lo más parecido a los mundos de Yupi (si eres más joven que yo no sabes que es eso, no te molestes en buscar en tus recuerdos).
¿Y qué ha pasado? Pues que después de varios años de no parar de pintar y con el cuarto crío en mi panza dije que se acabó el pintar muebles. Que queda muy «Slowlife» muy artesanal, muy mono y cuqui y muy femenino pero la realidad es bien distinta.
La realidad es que esnifas pintura. Te duele la garganta y la cabeza, te duele la espalda, cargas con pesos. Tienes que tener cierta destreza en carpintería, y te da una especie de tendinitis en el hombro del trabajo mecánico del rodillo.
Y si hablamos de, además, estar preñada, pues como que no es plan. Así que me enfoqué en las reformas Sin Obras. Porque molan, porque no me mancho ni me duele el cuerpo y porque puedo conciliar mejor con mis casi 6 niños.
Esto fue una «cag…da» gorda. Cerré de golpe un negocio que me iba genial y abrí uno en el que nadie me conocía. Nadie sabía de qué se trataba y el público no siempre era igual. Así se podía observar una fuerte bajada de facturación. Por no decir que una caída en picado de mis ingresos.
pintura muebles granada
Total, eso hace ya varios años. El tema es que ahora que las reformas están más o menos estables (quien tiene un negocio sabe que barco lleno y barco vacío), me queda la espnita de los muebles.
Era un trabajo que, aunque algo durillo para una mujer embarazada, pero es bastante llevadero, no es un trabajo duro, es bonico y los resultados son gratificantes. Pero hay un problema. NO ENCUENTRO A NADIE QUE QUIERA APRENDER Y PINTAR MUEBLES.

Eso es una realidad que vivimos muchos empresarios, que no hay mano de obra. La gente joven tiene sus «paguicas» con lo cual pasan de deslomarse. Ellos quieren ser podcasters, youtubers e influencers.
Pintura muebles granada
La gente más mayor no tiene ganas de abrirse a nuevas posibilidades. Y los que no están contratados te dicen que entre la paga de aquí, de allá, y sus cuatro chapucillas que hace bajo cuerda no quieren contrato ninguno y pasan.
Así que encontrar alguien con hambre y ganas de trabajar, tener un sueldo, y prosperar pues como que es buscar una aguja en un pajar. Así literalmente.
Hablando con una conocida que tiene una peluquería y lleva muchos años con plantilla fija me decía que es complicadísimo encontrar gente buena para que trabaje. Y los que son buenos, lo saben y se lo montan por su cuenta.
Que encontrar alguien que vaya a un buen ritmo, no se te vaya a los pocos meses. No se de de baja por alguna cosa, y lo puedas dejar solo y no estar encima es lo más difícil de un negocio.
Todo esto lo digo porque quiero buscar gente que aprenda a pintar muebles. Que tenga ganas, que se interese por técnicas, que sea leal, y que crezcamos juntos.
Así que se lo pediré a los Reyes Magos dentro de unos meses a ver si se obra el milagro.
Porque así ganamos todos. Vosotros tenéis muebles bonitos, esa persona tiene un empleo y yo vuelvo a abrir la persiana de pintar muebles y ponerlos la mar de bonicos.
Si estás interesado o sabes de alguien nada más que rellenes el siguiente formulario o me escribas un whatsapp al 662569457.
Un abrazo!Instagram.