
Yo me río de mí misma en muchas ocasiones, pero una de ellas es cuando me pongo, tranquilamente después de comer, a bichear Instagram y me encuentro con casas preciosas, grandísimas, de lujo, en la otra punta del charco y pienso «no me gusta la cocina».
Empresa de reformas en Granada.
Jjajajaja.
Como si yo pudiera elegir. Como si yo estuviera al nivel de «esa gente» que no sabe lo que es el Mercadona porque tiene quien le haga la compra, se la lleve, la coloque y la cocine.
Dime que no soy la única.
Será defecto profesional o envidia escondida jajaj. Pero ¿no os pasa de verdad?. Pensáis: «uy que salón mas bonito!» «Uy que maravilla de piscina infinity con vistas a los lagos». «Uy qué preciosidad de terraza con ese césped tupido natural y esos caballos galopando con melena al viento», y llega la cocina, y mientras te hacen el house tour… gatillazo…»qué cocina más fea»..»vaya incomodidad de cocina». Y así un sinfín de calificativos a la pobre cocina de ricos.
Las cocinas son cocinas. Punto. Tienen que estar limpias y funcionar. jajaja. Con eso es suficiente. Pero claro, nos enseñan esas casas con ese nivel y mi pensamiento es «¿pero qué les ha pasado en la cocina? ¿el interiorista aquí se quedó sin imaginación? ¿Esta gente sabe que esa cocina con triple altura es deporte de riesgo?».
No sé porqué razón las cocinas es de lo que más nos fijamos cuando nos enseñan una casa. Es como la estancia que va a dar la nota de corte para aprobar un inmueble o no. Una cosa curiosa cuánto más.
Bueno os dejo que me están esperando varios house tours de millonetis y tengo que ver sus cocinas.
¡Adiós! ¡Os quiero!
Por cierto, tu cocina se puede quedar preciosa y que cuando la enseñes nadie le pueda poner un «pero»; para eso tienes que hacer click: aquí.
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