He perdido la cuenta de la cantidad de clientes que tenían muchísima, muchísima prisa en empezar una reforma y luego te das cuenta que no es tanta la necesidad.
Y la verdad es que cuando ahora me dicen «ay! pero es que tenemos muchísima prisa!» Ni me inmuto. Ni me estreso. Vamos, es que creo que ni gesticulo. Porque la gran mayoría de veces no me lo creo.
Os pongo en contexto.
Reformas sin obras Granada
Llamada, cliente que quiere que le reformemos nosotros porque justo es lo que busca. Se ha comprado una vivienda, ha heredado, se han ido los inquilinos, se ha divorciado, …la situación que sea, da igual.
Tiene mucha prisa, de hecho lo necesita empezar cuánto antes porque no puede esperar.
Tiene que mudarse el mes que viene, o tiene que recibir a los inquilinos el mes que viene, o tiene que ponerlo en venta el mes que viene, ..»whatever».
El caso.
Me mete la peste en un canuto. Yo le meto la mía a los demás, véase carpintero, electricista, pintor,…
Hago hueco donde no hay para ir a ver al cliente apresurado y el inmueble, me siento con premura a montar el presupuesto, por supuesto dándole caña a todos los demás para que me pasen números también,…
Pues bien. Le mando el presupuesto echando los higadillos, y aquí es donde se produce el fenómeno paranomal.
Aquí tenemos dos escenarios.
Reformas sin obras Granada.
El que te aprueba el presupuesto, ponemos la fecha más temprana posible, lo hacemos y luego tarda dos meses en ir a verlo. que piensas…¡Manda cojones oiga! Si lo sé se espera, y no nos estresamos tanto.
O un segundo escenario en el que primero tiene que hacer un cónclave con su mujer/marido, hermana, vecina, gato del cuñado, y el Papa de Roma para ver si se hace o no la reforma y tarda como 40 días y 40 noches en darte una respuesta. A lo cual piensas: ¡Manda cojones oiga! Si lo sé se espera y no nos estresamos tanto.
Os voy a contar una situación. Fue la última vez en mi vida que me la «colaron». En ese momento pensé «Quien tenga prisa o se espera o que se lo haga otro».
Os cuento. Que vais a alucinar.
Clienta, quiere que le hagamos un «lavadillo»de cara a un piso en la costa. Tiene MOGOLLÓN, pero MOGOLLÓN, de prisa porque la temporada de venida de guiris adinerados con ganas de pasar el invierno en un sitio de costa, agradable y con sol comienza el MES QUE VIENE.
Tiene, repito muchísima prisa porque con el de la inmobiliaria ya tiene hasta apalabrada casi la fecha de ponerlo en alquiler.
Bien.
Aquí la mendas se metió prisa, colamos su proyecto entre otros proyectos,…todo súper apresurado.
Lo más fuerte es que yo iba con 39 SEMANAS DE EMBARAZO. (Para quién no esté muy ducho en este tema, quiere decir que a la semana siguiente paría). Pues aquí servidora, como buena profesional bajaba y subía las veces necesarias para que todo quedara bien,…
Total. Terminamos el proyecto. En punto. Puntuales como un reloj suizo. Incluso nos encargamos de cosillas que no tendríamos que habernos encargado por tal de aligerar,..
TRES MESES!!!!!!!
TRES MESES tardó mi clienta en ver si aquello estaba bien.
Obviamente me cabreé. Por supuesto.
Me pareció muy fuerte hacerle esto a alguien que está preñadísima, y luego no haber necesidad ni de ese estrés, ni de estar tirada en la carretera.
Otra situación. Matrimonio que se compra un piso enorme. El piso está para chillar. Hay que hacerle muchísimas cosas. Una cocina nueva, pintura quitando gotelé, puertas,…de todo. Bueno pues querían empezar a las 3 semanas. Es decir, a primeros de agosto.
Ni de broma. (Yo ya venía de la situación anterior). Lo siento, pero no. En septiembre con calma veremos materiales, etc. Y empezaríamos en octubre.
Pues bien.
Reformas sin obras Granada.
Granada es muy pequeña y todos nos conocemos y más entre gremios.
Todavía están sin empezar la reforma. No sé si porque no encuentran quién se lo haga todo, si porque no encuentran quién tenga huecos… Pero la realidad es que si se hubieran esperado a estas horas estaríamos eligiendo materiales tan ricamente, con una fecha a finales de septiembre, primeros de octubre,.. y en menos de dos semanas tendrían su piso a estrenar.
Así que cuando alguien me dice con cara de velocidad que tiene mucha prisa, es como si me habla en coreano. No me inmuto. No entiendo nada. Me hago la sueca.
Las prisas nunca son buenas. Y quien ha reformado conmigo sabe que esto requiere tiempo. Tiempo de visitas, de limar flecos sueltos, de elegir materiales, de que luego vaya un profesional detrás de otro para que no haya días muertos, etc. Entonces es cuando te ponen una reseña (que de esto hablaremos otro día, del tema reseñas, porque puedes pasar de diosa a villana en cero coma),buena, te recomiendan, hay margen de retocar cualquier cosilla que haga falta, etc.
Total. Que si tienes un negocio o estás montándolo acuérdate que nadie tiene tanta prisa como dice. Y si la tiene te recomiendo que las prisas las cobres. Si, las cobres. Y bien cobradas. Porque la pierna con el «tiqui tiqui» todo el día, el ojo temblando, las llamadas apresuradas, los compañeros que te aborrecen de lo pesada que eres, y las noches en vela se cobran.
Un besito!
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